Ser y crear
AURRENEKOAN POESIA
SER Y CREAR.
Izateko sortu eta sortzeko izan1 .
Publiqué Gabeziak mi primer libro en 1980. Lo firmé con mi nombre, Teresita Irastortza. Recibí el Premio a la Crítica y la sonrisa paternal de una gran parte de los escritores vascos, alguno de los cuales (Federico Krutwig) criticó duramente dicha mención, pues, en su opinión, mis poesías no eran más que las masturbaciones oníricas de una jovencita provinciana.
Fue la primera vez en mi vida en la que sentí que la gente (escritores, críticos y lectores incluidos) podrían interpretar lo que no se decía, incluso sin entender lo que sí se había dicho. Mi segundo libro sólo se publicó porque decidí presentarme de manera anónima a un concurso de poesía que gané y a partir de entonces, quienes no me han conocido en la infancia me llaman Tere.
Hablo de ello 39 años más tarde. Y no quisiera que pareciera que lo que digo - 40 años después de escribir mi primer libro- es lo que ya sabía entonces. Si continué escribiendo - y me he mantenido fiel, principalmente a la poesía- no ha sido por aquellos premios iniciales o por otros posteriores, sino porque
siempre me ha interesado
y porque no he podido resistirme
Y es que, como dejé escrito en 1994
Inor ez dago ( gazteleraz)
HIRUGARREN ESPAZIOA
ESCRIBIR POESIA
Existen muchos puntos de concordancia entre la poesía y el ensayo. Este es un ensayo, un intento, de explicar mi elección de la poesía como género. Un intento de explicar por qué he continuado escribiendo poesía y lo que la poesía y la escritura me han aportado. Un ensayo a posteriori, un ensayo en el que realizo una reflexión sobre cuarenta años de poesía, aunque dada la brevedad de esta ponencia, no aludiré en exceso a la literatura en euskara, a no ser que sea lo que interese al resto de poetas aquí presentes.
Recuerdo que cuando comencé a analizar los géneros literarios, vinculé la poesía con la primera persona, con el yo. Y la poesía moderna, fundamentalmente, con el presente.A pesar de ser una lectora atenta de poesía, y aunque gran parte de la poesía que leía no se rendía a estos parámetros, durante mucho tiempo esta idea fue una idea que permaneció arraigada en mí.
En cierto momento fui consciente de que la segunda persona era importantísima en la poesía, fundamentalmente en la poesía amorosa, pero también en la poesía mística…. Y que el tiempo futuro y la modalización de nuestros deseos, de nuestros temores, de nuestras circunstancias y de nuestra voluntad se encargaban del resto. Ciertamente, la poesía ha activado el futuro o ha predicho la impotencia, pero nos ha ayudado a crear metas, tanto a nivel personal como social. Recuerdo que cuando publiqué mi primer libro de poemas, Gabriel Celaya o Blas de Otero eran algunos de mis poetas preferidos. El futuro se conjugaba en primera persona del plural, y en euskara tuvimos la suerte de que un poeta euskaldun-berri, un gran conocedor de la literatura, traductor, editor y dramaturgo escribiera Harri eta Herr de Salvador Espriu, Celso Emilio Ferreiro, Mendez Ferrin.
La inmediatez impuesta por las imperiosa necesidad del consumismo, está provocando tal vez la desaparición del retardamiento del deseo; y tal vez, incluso, el alejamiento del aspecto futuro de la acción. La modulación y la argumentación está desapareciendo de los usos actuales de las lenguas, y también en euskara, lo que permite quebrar el mito de la evolución del pensamiento, pues previamenente la imperiosa necesidad de un futuro mejorny de la utopía condujeron a la modernidad a la proyección del futuro en muchas lenguas románicas, y también en euskara. De modo que, en realidad, el futuro es, desde el punto de vista diacrónico, el más moderno de los aspectos del verbo, puede estar desactivándose como aspecto del verbo, de la acción. Y esa mirada a lo que no ha acaecido, a lo acaecible, a lo imposible tan importante en la historia de las lenguas, tan importante en la construcción ideológica de algunas religiones monoteístas, tan importante para los momentos revolucionarios es lo que está desapareciendo de nuestras mentalidades. Pero es más, diría que ideológicamente estamos desarmando tanto el futuro como el pasado, por lo que como nos lo recordaba Pessoa… escribir versos de amor se ha convertido en algo ridículo, se ha convertido el algo ridículo confiar en otro-a cualquiera.
Finalmente llegué a aceptar, a comprender un tipo de poesía que inicialmente me crispaba, que se mantenía alejada de las emociones, y que durante gran tiempo identifiqué con la poesía del admirado poeta vasco de la preguerra Lizardi. Era la poesía en tercera persona, escrita además generalmente en presente, pero también en pasado. Lizardi perdió a su hijo siendo pequeño, como sucedía tan a menudo en la sociedad de principios de siglo… y le escribió un poema…. Que nunca comprendí, hasta que llegue a entender este tipo de poesía, en la que la impersonalización y la intemporalidad podían leerse como la más clara manifestación del vacío, del desarraigo que las personas sienten ante la injusticia de la pérdida.
Y he de decir que esa impersonalidad y buscada intermporalidad, aunque siempre había sido lo que más me había conmovido de la poesía de Machado, o del Bitoriano Gandiaga del libro Elorri, nunca llegué a sentirme tan transida como cuando traduje las Acacias Salvajes de Marià Manent al euskara, y recuperé , traduciéndole, el valor de la contención del verso clásico.
Aunque ya antes leyendo la poesía amorosa medieval, cancioneril del siglo XV, la labor no sólo poética sino también etnográfica de Machado, nuestra tradición oral de coplas o los haikus y otras formas de poesía breve como las cantigas, las kasidas… creo que sin reconocer en la contención de Manent que describe a su esposa amamantando a su hija mientras bombardean sobre Montseny, nunca hubiera sido consciente de la importancia de verbalizar objetivamente, con las palabras justas, hitz-neurtuak3 . Y la misma persona que no comprendió ni valoró la contención de Lizardi, en presencia de su hijo yaciente en una cuna, comprendió el valor del silencio de las generaciones que nos han precedido, el valor de las palabras justas, ante un mundo impostado histriónicamente.
Y aprendí que la poesía, un género al que optamos, a pesar de ser minoritario, nos ofrece hoy en día, antiguas y diferentes maneras de escribir poesía, en las que ya tal vez no sea tan importante nombrar la realidad, como lo hizo Adán en el paraíso terrenal, como lo vocearon los poetas románticos, como se vocifera hoy desde los medios de comunicación…
La poesía, que se lee en silencio y se puede recordar en silencio, es un gran antídoto para recuperar y recordar las palabras justas y acertadas que se han conservado tanto en la tradición oral como escrita.
La lectura silenciosa, atenta crea un tiempo y un espacio personal y creativo, porque permite a la mente detenerse, divagar, retrotraerse y avanzar, a placer. Permite la asociación, el retardamiento, la retención, el recuerdo. La poesía, en su brevedad, es una píldora conceptiva. Casi toda la poesía actual no necesita más que un minuto o minuto y medio para leerse. Las coplas, los haikus… son constructos que no necesitan más que quince segundos, a lo sumo…. Pero que detienen el tiempo, que nos ubican en un contexto en el que mientras todo permanece somos testigos de algo que acaece, de algo que sucede y que hace variar el todo (dena4
Esa detención del tiempo, esa intemporalización del instante, ofrece un rédito mil veces superior a la de la velocidad de las secuencias que recibimos virtualmente desde los medios de comunicación. Porque es un instante detenido, retenido, repicable, recordable y por lo tanto, certero, afirmativo. Crea certezas, frente a la apabullante y atronadora tormenta de comunicaciones que nos incitan a desconfiar de todo.
La poesía, las sentencias, los aforismos, los refranes…. la expresión breve de nuestras circunstancias, permite, además, detener una manera de pensar en la que siempre hay un principio, un conflicto y un final que parecieran que ruedan en la misma dirección. Este orden unidireccional presente en la narración, la argumentación e incluso en el drama, obtura la posibilidad incluso de pensar en la tradición e incluso en la trascendencia, en la globalidad, en la pluralidad de tiempos, estaciones, eras, épocas que cruzan nuestras vidas5.
ESCRIBO SEGÚN VIVO, Y VIVO SEGÚN ESCRIBO.
Bizi ahala idatzi eta idatzi ahala bizi
ESCRIBIR EN EUSKARA. He escrito desde joven y he escrito fundamentalmente poesía y ensayo. Aunque me resulta muy difícil expresarme sobre la poesía prescindiendo de ella, podría también definirme, para quienes no me conocen, como
a) una escritora en euskara o en lengua vasca
b) que ha elegido escribir en su idioma familiar, que en sociedades monolingües es lo natural
b.1 ) aunque la tradición de la literatura escrita en euskara no era tan brillante como la de otros autores a los que admiraba.
b.2) y lo elegí, porque yo, sí podía escribir en euskara, e impulsar una nueva tradición literaria, que otros no podían crear.
Y todo ello, porque he buscado ser una escritora que necesita poder manifestar en su propia lengua lo que ha leído en otros idiomas, pero también necesita manifestar en su propia lengua lo que no ha leído y lo que no se puede leer en otros idiomas, y aquello a lo que puede acceder por medio del euskara6 .
LA LENGUA
Diría que nuestra mente y nuestro sentir funciona de una manera muy simple, y que tal vez por ello somos seres complejos.
Si el ser humano tuviera que referirse tan sólo a lo que se manifiesta materialmente (naturaleza, objetos…) la mirada, las manos… los sentidos y en definitiva el cuerpo serían suficientes para comunicar lo que existe.
Las relaciones, las comparaciones, las innovaciones y fundamentalmente lo que no se manifiesta materialmente…requiere no sólo del nombre y del número, sino también de la comparación, de la imagen y de la metáfora.
Algunos escritores, además del dominio técnico del lenguaje, buscan (buscamos), fundamentalmente, poner de manifiesto también aquello que se resiste a ser verbalizado, también aquello que se obvía por parecer simple, demasiado común, demasiado vulgar.
Y teniendo en cuenta el halo elitista, la necesidad de originalidad y de romanticismo que en general acompaña a la imagen del poeta y de la poesía, no puedo dejar de manifestarme sobre el euskara, nuestra lengua: considerada vulgar, como en otro tiempo parece que lo fue el latín popular del que derivan dialectos o lenguas romances.
Fueron, además de algunos lingüistas ( Saussure, Roman Jakobson y Georges Mounin Edmond Jabès y el gran traductor y poeta catalán Marià Manent, quienes indirectamente me orientaron a reafirmarme en buscar la originalidad en el idioma, en mi caso en el euskara, y no en la extrañeza de la que tanto hablaba Octavio Paz. Podía acceder desde mi condición euskaldun y también desde mi condición plurilingüe. Y la lectura Edmond Jabès me lo mostró, por cómo transfería al francés formas de la literatura hebrea clásica.
Regreso a la presunta vulgaridad de algunos idiomas, de algunos registros… y no puedo sino citar al gran poeta Réné Char, a Marina Tsvietaieva, al gran novelista navarro Pablo Antoñana, a Antonio Machado o a Blas de Otero… narradores, poetas… tan distintos y al mismo tiempo tan conscientes de sus circunstancias, del tiempo y del lugar en el que escribían, de la importancia de la tierra, y del amor y la concreción de su idioma. Un uso del idioma que hace reconocible el entorno, y tal vez, el todo o a la unidad tiempo-espacio de la que hablaba Bergson ( une en euskara). Una cultura popular y el reconocimiento de nuestra tradición oral, tan presente en la cultura en euskara, y tan importante en las formas más breves de la poesía (coplas, haikus)
Con respecto al euskara, quisiera incidir en algunas características peculiares y muy originales del euskara, que para mi son importantísimas : el hitano ( o forma verbal alocutiva ), la fácil reconstructividad etimológica de las palabras, de las familias semánticas,y por ende, de las ideas, de lo que tanto aprendí con el hermoso diccionario de María Moliner y la cuestión del género gramatical.
SOBRE EL GÉNERO Y LO GENERAL
Si digo una frase tan sencilla como euskal idazlea naiz no digo ≪ soy escritor vasco o soy escritora vasca≫, digo algo similar a ≪escribo en euskara≫.
Si lo hubiera dicho en euskara no tendría que haberme significado como escritor o escritora, sin embargo, pasada la juventud, ahora sí siento la necesidad de definirme también como escritora. Algo por lo que en principio puede no parecer necesario optar, en opinión de muchos escritores y escritoras, y que, sin duda, es una postura muy respetable. Porque el intelecto, el animus o anima, no tiene género. Lo decía Juana Asbaje ( Sor Juana de la Cruz), lo decía Lou Andreas Salomé… y lo comparto.
Sin embargo,
Creo, ahora, que no hubiera sido consciente de la importancia de mi cuerpo, sin dos intereses que parecían paralelos y que con el tiempo han confluido. Por una parte, mi interés por la toponimia y los apellidos, que en euskara a menudo coinciden. Tanto los apellidos como algunos nombres de lugar denotan un aspecto topográifico-descriptivo, basado en una imagen corporal o corpórea del mundo. Algo que no sólo sucede en euskara, pero que en euskara resulta obvio. Por otro lado, entre otras cosas, la lectura del libro de George Lakoff y Mark Jhonson Metáforas de la vida cotidiana7 , del cual se desprende claramente que es el cuerpo humano el que humaniza la realidad, nombrándola, describiéndola.
Sin duda, el Nacimiento de Venus8 de Botticelli así como los magníficos libros de Otto Rank me acompañaron en mi autorreflexión8 . Y nunca dejaré de aprender de las recopilaciones sobre leyendas, mitología y cuentos populares de J.M.
Barandiaran y R. Mª Azkue9
Y así la maternidad me hizo más consciente de la materialidad, de nuestra corporeidad. No digo que a otras les pase lo mismo, ni que otros no sientan la fuerza de su cuerpo de otro modo o de otra manera.
A lo que me refiero es a que soy consciente de que sólo puedo ser, comprender, materializarme y transcender a través del cuerpo. De un cuerpo que nace y envejece, que se arruga y que esta conciencia me hace reivindicar la unidad del cuerpo y la mente como un todo ( que ya lo explicaba Spinoza). Esto es muy fácil de explicar en euskara donde adimen, que puede traducirse por inteligencia, está ligado claramente con adi , a saber, con sentido, con adi- que significa, fundamentalmente, atención.
Una atención, últimamente alterada por la virtualidad de las realidades que se construyen actualmente, por un modo de vida en el que el olfato, el tacto desaparecen de nuestra percepción.
Una atención, actualmente, absolutamente desvinculada del entorno, de las coordenadas temporales y espaciales que nos han guiado, en una época en la que la falta de atención, la intensidad de la necesidad del consumo, está suplantando también la intención social, necesaria para crear y expandir los vínculos sociales, la giz-artea o sociedad como interprersonalidad de la que también ha hablado tanto Hanhah Arendt.
Y con ello, quiero volver a lo necesario que me parece retomar el hilo de nuestras vidas, a los sentimientos y vivencias prácticamente universales de carencia, pérdida, felicidad, plenitud que sentimos no por nuestra excepcionalidad, sino por la manera en la que somos en nuestras circunstancias.
Yo, por mi parte escribo según vivo y vivo según escribo. Ciertamente, aunque la imagen y la imaginación y las palabras y el ritmo me encantan, me emocionan… en exceso me empalagan. No sé si no peco de ser excesivamente racional para ser poeta. Mi mente tampoco está calibrada adecuadamente para una labor de disección filosófica y técnica, pues considero que la razón es un ratón obligado constantemente a roer para limar sus incisivos, y no morir apresado en sus propios incisivos. Como decía el cura de mi pueblo, Hori da arrazoia, xagua eta arratoia10 .
CODA
Con esa cita vuelvo a los orígenes, citando al cura de mi pueblo. Y lo hago porque ya no soy una jovencita pueblerina, pero son muy consciente de que en una sociedad absolutamente urbanizada, sin apenas contacto con la naturaleza, con una gran carencia de relaciones inter-personales, la poesía nos ofrece una ocasión única, por su cadencia rítmica, que permite una lectura pausada, y aportar testimonios e intenciones, porque, creo yo, el mundo no ha acabado aún, y podemos seguir creándolo.
La prueba la he encontrado en este haiku de Ueshima Onitsura, del siglo XVIII que decía:
Repito estas palabras porque yo no recuerdo haber visto cañas emplumadas a orillas del mar hasta hace aproximadamente una década. Si lo hubiera leído antes tal vez hubiera pensado que se trataba de una metáfora… pero no ¡En la costa de Euskal Herria y de Asturias he encontrados cañas emplumadas, cuando venía a la casona de Verines. Se diría que nos estamos acercando al otoño, donde como en Japón las cañas emplumadas han crecido y se alzan desordenadamente… y aunque se trate de plantas invasoras, ciertamente, se empluman en este otro hemisferio, en el que poetas que leen y escriben en diversos idiomas, tal vez busquen en la poesía, en la lectura y en la escritura, una palanca en la que sean las palabras y no las agujas las que traspasen el corazón, como lo dijo Al-Ajta12
Y si tuviéramos tiempo podríamos conversar sobre un tiempo no linealizado , para el euskara tiene una preciosa palabra : gogoa.
Gracias por habernos invitado a este precioso lugar y a estas interesantes jornadas y gracias por vuestra atención.
TERE IRASTORTZA
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1 Nacer( crear) para ser, y ser para crear ( nacer). Del libro Izen gabe direnak. Haurdunaldi beteko khantoreak. Pamiela. 2001.
2 Nadie está obligado a escribir un libro, /ya lo dijo Bergson; sólo a vivir y, tal vez, a crear “ Manual devotio gabecoa edo ibilgailuetara erabiltzeco escu-liburua Pamiela: 1994, pag. 9
3 En euskara al verso a la poesía se le llama ( en la literatura culta) neurtitzak o hitz neurtuak : palabras justas, medidas
4 dena, literamente lo que es
5 No creo que sólo la poesía ni sólo la poesía breve pueden conseguir este retardamiento del tiempo. Precisamente algún tipo de novelas no sólo lo ha intentado sino conseguido, y cito con gran placer Ritmo Lento de Carmen Martín Gaite, pero fundamentalmente la voz cadenciosa de la novelística de Virginia Woolf y de sus memorias, la disrupción del verbo de Marina Tsvietaieva en su poesía, sus cartas y ensayos…
6 Aquí podría extenderme, si se diera el caso, en una breve introducción a la literatura escrita en euskara, por sus especificidades, pero prefiero referirme a lo que me aporta el euskara, además de como lengua propia y natural, como lengua originaria, y ciertamente original, cuya estructura y formación léxica nos permite bucear en estructuras mentales y culturales incrustadas en el euskara, pues el euskara es la lengua vehicular más antigua de Europa. Ciertamente, la realidad plurilingüe no es ajena a muchos escritores. No olvidemos a Nietzsche o a Hannah Arendt, o a grandes pensadores, como el mismo Freud que repensaron y recrearon en el siglo XX el pensamiento acudiendo a la antigua literatura griega, ni a Marina Tsvietaieva políglota, o a Rilke o a Kafka, ni a Edmond Jabès.
7 Madrid: Cátedra, 1986.
8 RANK, Otto (1981) El trauma del nacimiento, y El nacimiento del héroe . Ambos publicados por Paidós
9 ESTORNES LASA, B. Mundua Euskal Erriaren gogoan La mente popular vasca. Auñamendi, 1969, recopilando fundamentamente la obra de Barandiaran. Y AZKUE, Resurección Mª Euskal Erriaren Yakintza, Espasa-Calpe, 1935-47
10 “ Esta es la razón: un ratoncito y un ratón” Txoriak dira bederatzi. Pamiela. 2018
11 Palabras de luz. Miraguano Ediciones. 2009,80
12 La poesía árabe clásica. Hiperión, 1997, 138
